Con el paso del tiempo el carburante acumulado en el depósito pierde propiedades, debido a la formación de lodos en su interior, condensación del agua ambiental, separación natural de los componentes más pesados como las parafinas, etc.
Así pues, nos encontramos que en vez de tener un líquido uniforme, se forman capas separadas en el interior del depósito, imposibilitando que se garantice una calidad al cliente final, que sí que ofrecen y suministran, previamente, las grandes compañías operadoras del sector.